domingo, 17 de noviembre de 2013

Creer en los "para siempre" es como creer en Dios. No sé si me explico.


Era aquellas tardes de domingo, esas de invierno, frías, las cuáles ni el abrigo más gordo ni la bufanda con la mejor lana te podía quitar el frío. Era esas tardes aburridas hasta que les sumé tu compañía durante meses,donde las risas estaban aseguradas. Donde los besos eran costumbre. Los enfados con un 'Cari,cari no te enfades' ' Bueno enfádate que estás más bonita', se convirtieron en algo con lo que ya contaba. Empezaba a pasar el frío aunque yo contaba con el calor de tus brazos. Salía el sol y las nubes que traían agua se esfumaron. Empezaron a ser tardes donde el sol iluminaba la alegría que me causabas. Donde mirarte a los ojos con la luz de la primavera era tan sólo un tesoro,mi tesoro. Era coger las llaves y decir 'Me voy que ya, es tarde' solo con la intención de que vinieras corriendo a darme un beso para que te las diera. Era cuidar de mí como si fuera una niña pequeña. Eran días pero no días cualquiera. Eras nuestros días. Éramos uno. Para todo el mundo éramos 'Los que bonitos' de las fotos. Éramos tu y yo contra el resto del mundo. El mismo mundo que se me vino encima . Que se cayó ,haciéndome la persona más débil del mundo. Eras,eres y serás lo que más me importa. Me da igual si me odias o te doy asco. Yo sigo aquí. Te prometí un siempre yo lo cumplo aunque tu no.
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Hasta aquí he llegado, no lo soporto más. Tercera semana que Dani no duerme conmigo sino en una de las habitaciones de nuestro chalet a las afueras de Madrid y lo peor de todo es que no sé por qué está así de repente. No me habla, no quiere saber nada de mí, sólo pasa por casa para comer, eso sí lo hace en la cocina para no comer conmigo y dormir, viene a las 6 de la mañana más o menos y a dormir hasta las 15:00 después se vuelve a ir y así tres semanas consecutivas. He intentado hablar con él de todas las maneras posibles pero o me evita o coge su chaqueta y se va dejándome con la palabra en la boca. Pero ya no aguanto más, se acabó. Mira que prometí estar a su lado siempre pero con esta actitud yo no puedo... Llevo demasiadas noches sin dormir por su culpa y demasiadas lágrimas ¿para qué? Para sentirme aún peor. No me ha dejado otra opción que terminarlo aquí.
Cojo mi maleta, la lleno de ropa y también de impotencia por no poder hacer nada para hacerle ver lo que me duele estar así con él. La bajo al primer piso y ahí está ignorandome de nuevo, sentado en el sofá con su zumo de naranja anti resaca.
-¿Dónde vas? -son las primeras palabras que me dirge en estas semanas-
-Lo más lejos de ti posible -le digo con lágrimas en los ojos-
-No sé por qué, no te estoy molestando -dice con indiferencia-
-Estoy harta, Daniel. ¿No lo entiendes? Harta -Alzo la voz mientras comienzo a llorar de nuevo-
-¿Harta de que? -alza él también la voz- ¿De ponerme los cuernos? -le miro sin entender nada ¿yo? ¡pero si es él el que nunca está en casa!- Sí, no me mires así que ya sé que tengo unos cuernos que no entro ni por la puerta
-Aquí la única que tiene unos cuernos gigantes soy yo, que llegas a las tantas a casa, borracho y soy yo la que te pone los cuernos, ¿no?
-Me voy a las tantas para poder dejarte la casa sola y te tires a quien te da la gana. Así no molesto. Y encima de cornudo soy un gilipollas. Que me han contado que estás embarazada y del tío al que te estás tirando.
-El niño es tuyo, imbécil. Estoy embarazada de 6 semanas. De cuando aún te importaba aunque fuera un poquito. Y nunca se me pasaría por la cabeza ponerte los cuernos. Así que ahí te quedas con tu chalet y más solo que la una, porque yo me voy.
-¡Pero que yo no te he puesto los cuernos! ¡Que empecé a llegar tarde cuando me enteré que tú me los ponías a mí!
-Y en vez de preguntarme decides aislarme, ¿no? Pero bueno, que me parece muy bien, es tu vida y no pinto nada en ella así que desaparezco y punto
-Anna, no.. -suaviza el tono- por favor vamos a aclarar esto
-Cuando yo lo he intentado me has tratado fatal. No hay más oportunidades. Y por el bebé no te preocupes, sé cuidarme yo sola, lo llevo haciendo ya un tiempo.
-Anna, no, por favor, vamos a hablarlo.
-Ya no quiero hablar contigo. No va a ser todo cuando tú quieras, Dani.
-Anna no puedes decirme que estás embarazada de mi y largarte. ¿Por qué no me lo has dicho antes?
-¿Cuando? !Si cada vez que intentaba hablar contigo cogías y te ibas o me ignorabas! Las he pasado muy putas por tu culpa ¿sabes? Las noches llorando hasta el día siguiente las he pasado yo sola. Las miles de llamadas que te he dejado y has pasado de mí como de la mierda. Las ecografías de tu hijo te las has perdido, por gilipollas ¿y ahora pretendes que te perdone y haga como si nada? Estoy hasta las narices, no aguanto más.
-No pretendo que hagas como si nada, vuelve a tu casa si quieres, solo quiero que me perdones, aunque te cueste, ese bebé necesita un padre...
-No a uno como tú -le miro fijamente a los ojos llena de odio-
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Veintisiete días sin ti... Con sus veintisiete largas noches, noches llenas de lágrimas y ruegos al cielo por verte aparecer de nuevo por mi puerta y que me abraces, rogando que me digas que me amas al oído como solías hacerlo antes de marcharte.. Sigo esperando después de casi un mes tu vuelta, sigo esperando otro beso de tu boca, otras caricias dadas por tus manos rozando mi piel.. Pequeña, pienso seguir aquí esperándote, día tras otro.. Para que me busques, como yo busco tu cariño en medio de la noche.. Como yo busco con la mirada al salir de casa aquel lugar donde siempre me esperabas.. Donde te conocí.. Donde te dí los dos primeros besos tan esperados entre nosotros. A lo mejor era el destino, o una simple piedra, simplemente no me gustaría pensar que eres una más, porque para mi has sido única, y lo seguirás siendo hasta que te vayas de mi vida, porque el día que tú te vayas, yo moriré.. Me iré contigo. Tú me has dado la vida y a la vez me la has quitado.. Me enseñaste a vivir y me quitaste la capacidad de amar a otra.


Antes de jodernos fuimos felices, recuerdalo siempre cuando me olvides...

sábado, 9 de noviembre de 2013

Un loco que se atrevió a quererte.


La recordaba con la espalda llena de lunares y su melena rubia tostada por el sol, esa misma que nunca recogía. Odiaba tener que llevarla recogida. Tenía una forma adorable de sonreír cada vez que me saludaba por las mañanas. Una forma adorable de mirarme cuando nos despedíamos por las noches. Sus brazos parecían tan frágiles que daban la sensación de poder romperse en cualquier momento. Esos gestos suyos que incitaban a levantarla en el aire agarrándola por la cadera y darle mil y una vueltas. Su nariz era pequeña y redonda, como la de un bebé. Siempre que intentaba ponerse seria, le entraba la risa; luego se quedaba inmóvil, mirando al horizonte, o mirándome a mí, con esos ojos color cielo de los que más de uno se había enamorado, incluido yo. No era demasiado alta; tenía que ponerse de puntillas para darme un beso. Su voz era dulce y seria al mismo tiempo. Cuando hablaba, sentía que sólo lo hacía para mí, que éramos las únicas personas en el universo. No soportaba que intentasen protegerla, algo que yo hacía a menudo. Era fuerte (psicológicamente hablando), una de las personas más fuertes que he conocido. Siempre decía que no le tenía miedo a nada, aunque los dos sabíamos que eso era mentira. Cuando se enfadaba, me llamaba por mi nombre entero. Le encantaba mi nombre, y a mí me encantaba el suyo. La verdad es que era mejor observarla en silencio que hablarle. Tampoco le gustaba que le ganasen, fuera en lo que fuese. Era discreta y decidida. Pero, ante todo, era ella. Aunque quisiera haber encontrado otra igual, o quizás parecida, no la habría encontrado.

Me dio la mano: estaba fría, como de costumbre. Con la otra sujetaba un cigarrillo que acababa de encender. A mí me repugnaba aquel olor, pero hubiera soportado lo que fuese con tal de estar a su lado.
Intenté mirarla a los ojos, no sabía por qué, quizás para buscar algo. Después me di cuenta de que lo que buscaba probablemente se hubiese ido hacía ya tiempo. De todas formas, con todo aquel maquillaje y su mirada clavada en el horizonte, no habría conseguido encontrar nada, por mucho que aún siguiese allí.
Siempre me había preguntado por qué se maquillaba tanto, con lo guapa que era al natural.Y entonces giró la cabeza y me sonrió, mientras el humo se escapaba de sus labios rojos: -¿Por qué has decidido venir aquí?
-Tan simple y sencillo como que me necesitas y yo te necesito a ti.
-Lo de que te necesito es cierto, estoy mal y no sabía a quien recurrir. Lo que me sorprende es que hayas venido después de todo.
-Sí, a mí también me sorprende pero no puedo hacer nada. Es como si me sintiera obligado a hacerlo. Quiero protegerte aunque no te guste.
Se ríe levemente y da otra calada:- Siempre tan protector. Sé cuidarme sola.
-Si supieras no estarías destrozada ahora mismo -la agarro de la cara para que me mire- Deja ya de hacerte la fuerte ¿quieres? Eres humana y como tal tienes de derecho a estar triste y pedir ayuda
-No quiero molestar a nadie con mis mierdas.
-Si a alguien le importas realmente como es mi caso créeme que nunca le molestarás. Porque le encanta escucharte hablar y le encanta que cuentes con él para desahogarte, porque aunque sean solo unos minutos estás a su lado y has pensado en él.
-Y ese él eres tú, ¿no? -asiento algo avergonzado- Pero debe joder y mucho que te llamen para contarte que el novio de la chica de la que estás enamorado se acaba de estrellar con el coche y esta muerto -su voz se endurece y se la llenan los ojos de lágrimas-
-Jode, claro que jode. Pero jode más ver que la chica de la que estás enamorado está hecha una mierda y que no para de echarse las culpas por algo que ni ella misma podría haber evitado.
-Si que lo podría haber evitado, Daniel. Si no hubiéramos discutido así él no se hubiera largado y ahora estaría vivo.
-¡Deja de culparte, joder! No tienes la culpa, ¿vale? No la tienes, pasó y ahora lo único que tienes que hacer es recordarle en vuestros buenos momentos
-Eso es lo que queda ahora, un puto recuerdo y los recuerdos no te abrazan, ni te hacen sonreir, ni te animan, ni te besan. Son solo recuerdos que a la larga serán olvidados.
-Son olvidados porque tu quieres que se olviden. -suspiro- Sé que no es el mejor ejemplo pero yo te sigo recordando a mi lado, en mi cama y cada mañana que me despierto recuerdo como te removias entre mis sabanas. Y sé que no se puede vivir del recuerdo pero yo lo seguiré haciendo hasta que aparezca alguien que logre que me sienta como me sentía contigo o mucho más. Algo casi imposible. -por un momento se queda inmovil, mirandome, despúes vuelve la vista hacia el frente.-
-Quería una vida con él y ahora solo me queda imaginarme esa vida junto a él. Y cuando quiera rehacer mi vida no voy a poder porque no va a ser esa persona con la que quiera pasar mi vida y no quiero engañar a nadie.
-Claro que puedes construir una nueva vida junto a otra persona, Anna. A tu novio le llevarás siempre contigo. Pero tú vales mucho y tienes que construir  la vida que has soñado, no con él pero sí con otra persona que pueda darte algo parecido a lo que habías soñado con tu novio y posiblemente te acabes volviendo a enamorar aunque no le hayas olvidado
-¿Y crees que la otra persona va a querer compartir su vida conmigo sabiendo eso?
-No me he puesto en la situación, pero si me pasara a mi me pondría en tu lugar y seguramente te comprendería
-Comparte tu vida conmigo. -me quedo inmovil durante unos segundos. Abro la boca para decir algo pero la vuelvo a cerrar.-
-Anna... -suspiro- ninguno de los dos está preparado para eso. Me alegra saber que piensas en mi para rehacer tu vida. Pero no estamos preparados.
-¿Ves? Eso es lo que va a pasar, me quedaré más sola que la una. Sin nadie con quien despertarme, sin nadie con quien reir, con quien ser feliz... ¿Que te crees? ¿Que yo no me acuerdo de lo bien que me lo pasaba contigo? Pues claro que lo hago, cada jodida mañana. Que con mi novio he sido enormemente feliz, sí. Pero que lo que viví contigo fue increible y si no estuviera segura no te habría pedido que compartieras tu vida conmigo. Porque sé que tu me comprendes como nadie me ha comprendido jamás, eres el único que lo sabe todo de mi, sabes que tengo más defectos que virtudes y aun así me sigues diciendo que soy perfecta. Que me tratas como a una princesa aunque en realidad sea una bruja que manipula a todos a su antojo. Y puede que tú no lo veas así y veas en mí el ser más maravilloso de esta tierra. Pero para mí no lo soy y quiero compartir mi vida contigo porque sé que siempre vas a estar ahí, te han faltado minutos para venir en cuanto te lo he dicho, porque sé que me vas a apoyar en todo lo que me acaba de pasar y porque a tu lado me siento más segura que en ningún otro sitio.

Todos mis puntos son débiles si eres tú quién los toca.

El primer día del resto de mi vida.


1 de Enero de 2013. Londres. 
Videocámara en mano para no perdernos ni un solo detalle de nuestro primer viaje como casados. Me coloco en la ventanilla con la cámara encendida para grabar las nubes en un tono rosa puesto que esta anocheciendo.
-Mira, Dani, es precioso -dejo de enfocar a las nubes para enfocarle a él y empieza a hacer bobadas y sus cara raras que hacen que estalle en mil carcajadas. Me quita la cámara y me enfoca a mí mientras me río-
-Me encanta cuando te ries -sonríe ampliamente y me da un beso en la mejilla y después me la muerde levemente.-
Tras una hora y poco de viaje, bajamos del avión y vuelvo a encender la cámara, no me quiero perder ni un solo detalle. Dani me agarra por detrás y empezamos a andar hacia el autobus tipico londinense. Sin dejar de reir y de darnos mimos. Enseñamos nuestros anillos a la camara.
-Por fin eres mia para siempre, señorita Martínez. -se ríe y me llena la mejilla de besos. Nos sentamos en uno de los asientos del segundo piso del bus y recorremos Londres hasta llegar a nuestro hotel.-
-Te quiero, te quiero, te quiero. -me río y le beso en la mejilla dejandole la marca de mi pintalabios. Le sigo besando por la comisura izquierda hasta llegar a sus labios y ahí me entretengo más tiempo. Dani coge la cámara y la apaga.-
-Shhh.. que se calienta usted y no quiero hacer un vídeo porno -se ríe y me muerde el labio al separarse. Frunzo el ceño poniéndole cara de pena y se ríe volviendo a besarme-

Llegamos al hotel, dejamos las maletas. Vuelvo a coger la cámara y hago una panorámica de toda la habitación y las vistas. Es prácticamente de noche por lo que ya no nos da tiempo a ver mucho más. Decidimos quedarnos en la habitación para ducharnos y descansar del viaje.
-Señorita Martínez ¿la apetece un baño? -me abraza por detrás y cuela las manos en mi camiseta mordiéndome la oreja. Automáticamente se me eriza la piel-
-Por supuesto que quiero, señor Martínez -me giro entre sus brazos y me subo a su cintura mientras le beso dejando que me lleve hasta el baño donde ya tiene la bañera lista para meternos. Nos vamos desnudando mutuamente y nos metemos. Dani se apoya en la bañera y yo apoyo mi espalda en su pecho-
-Gracias por aguantarme estos tres años, mi niña -me rodea la cintura con sus brazos y me besa despacio-
-Gracias a ti por dejarme aguantarte, bobo -rodeo para quedar a horcajadas encima suya y enredo mis dedos en su pelo sin dejar de besarle- gracias por la boda más perfecta del mundo- y poco a poco el ambiente se va calentando y empezamos a hacer el amor-
-Hummm... el primero de recién casados, espero que haya muchos más -sonríe ampliamente abrazándome contra él-
-Por supuesto que habrá más -me río en su cuello y después de un rato salimos y nos vamos a la cama disfrutando el uno del otro de nuestra primera noche como casados.-

-Buenos días, Annita -dice con la cámara en la mano y grabando mi cara de zombie después de haber dormido 3 escasas horas.-
-Buenos días lo serán para ti... -digo medio dormida y me tapo con la sábana para que no me grabe- apaga eso...
Me vuelve a desarropar y se tumba a mi lado riendo y burlándose de mi:- Eres una quejica -me abraza contra él aun con la cámara encendida y me da muchos besos- No ha resistido a nuestra primera noche de casados, la he dejado K.O. -habla a la cámara-
-¡Pero serás mentiroso! -me levanto de su pecho- ¡He aguantado perfectamente!
Y así entre risas, vídeos, cosquillas, peleas con almohadas y el desayuno más rico que he probado desde que tengo uso de razón comienza mi vida.Mi 2013, al lado de una persona maravillosa. No es como yo la soñaba cuando era pequeña, quería una boda por todo lo alto con una carroza de princesa y caballos blancos como Cenicienta. Pero lo único que me ha hecho falta para ser feliz de verdad es Dani, ese "individuo" por llamarlo de alguna forma que consiguió cambiar mi vida perfectamente organizada dándola un giro de 360º. Parece que todo el mundo estaba de acuerdo en que teníamos que acabar juntos y los únicos que no lo veíamos eramos nosotros mismos, pero es que ¿dónde iba yo con un tío que era totalmente diferente a mi? y al final, miradme, después de tres años a su lado me he dado cuenta de que se puede ser feliz sin tenerlo todo calculado y planificado, muchísimo más feliz. Y al final, tampoco se ha salido tanto de mis expectativas de vida perfecta, casada, boda realmente increíble, no tan adornada como lo imaginaba de pequeña, pero oye, menos da una piedra, una luna de miel imposible de mejorar y toda una vida junto al hombre que más me ha hecho sentir, porque sabe como guiarme, como sacar lo mejor de mi e intentar guardar mi mal genio, como sorprenderme...No recuerdo la primera vez que le vi. Lo intento, intento saber donde estaba sentado, con quien o que ropa llevaba puesta pero no soy capaz. La segunda, se que estaba ahí, pero no me fije en él. Ni la tercera, ni la cuarte, ni la quinta.... A decir verdad, no sé cuando decidí que lo quería para mi. No sé cuando entendí que él no es guapo, no es guapísimo, no, él es precioso. No sé cuando vi el verdadero color de sus ojos, que no son ni marrones ni verdes sino una mezcla perfecta. No sé cuando escuché su voz y me colgué de ella. No sé cuando descubrí su risa y sus dulces movimientos. No sé cuando deseé que quería pasar mis dedos entre su barba. No sé cuando supe que quería hacer de él mi dios y de su ropa mi bandera. No sé cuando quise llevar sus camisetas ni escuchar su música. No sé nada. No sé como hacer todo esto real. Pero sé que lo voy a hacer.

Por último quiero que sepas que sepas que "aquí estaré esperando mientras viva". Con todo el amor que te pude dar, la pequeña de las dudas infinitas.