domingo, 17 de noviembre de 2013

Creer en los "para siempre" es como creer en Dios. No sé si me explico.


Era aquellas tardes de domingo, esas de invierno, frías, las cuáles ni el abrigo más gordo ni la bufanda con la mejor lana te podía quitar el frío. Era esas tardes aburridas hasta que les sumé tu compañía durante meses,donde las risas estaban aseguradas. Donde los besos eran costumbre. Los enfados con un 'Cari,cari no te enfades' ' Bueno enfádate que estás más bonita', se convirtieron en algo con lo que ya contaba. Empezaba a pasar el frío aunque yo contaba con el calor de tus brazos. Salía el sol y las nubes que traían agua se esfumaron. Empezaron a ser tardes donde el sol iluminaba la alegría que me causabas. Donde mirarte a los ojos con la luz de la primavera era tan sólo un tesoro,mi tesoro. Era coger las llaves y decir 'Me voy que ya, es tarde' solo con la intención de que vinieras corriendo a darme un beso para que te las diera. Era cuidar de mí como si fuera una niña pequeña. Eran días pero no días cualquiera. Eras nuestros días. Éramos uno. Para todo el mundo éramos 'Los que bonitos' de las fotos. Éramos tu y yo contra el resto del mundo. El mismo mundo que se me vino encima . Que se cayó ,haciéndome la persona más débil del mundo. Eras,eres y serás lo que más me importa. Me da igual si me odias o te doy asco. Yo sigo aquí. Te prometí un siempre yo lo cumplo aunque tu no.
------------------------------------------------------------------
Hasta aquí he llegado, no lo soporto más. Tercera semana que Dani no duerme conmigo sino en una de las habitaciones de nuestro chalet a las afueras de Madrid y lo peor de todo es que no sé por qué está así de repente. No me habla, no quiere saber nada de mí, sólo pasa por casa para comer, eso sí lo hace en la cocina para no comer conmigo y dormir, viene a las 6 de la mañana más o menos y a dormir hasta las 15:00 después se vuelve a ir y así tres semanas consecutivas. He intentado hablar con él de todas las maneras posibles pero o me evita o coge su chaqueta y se va dejándome con la palabra en la boca. Pero ya no aguanto más, se acabó. Mira que prometí estar a su lado siempre pero con esta actitud yo no puedo... Llevo demasiadas noches sin dormir por su culpa y demasiadas lágrimas ¿para qué? Para sentirme aún peor. No me ha dejado otra opción que terminarlo aquí.
Cojo mi maleta, la lleno de ropa y también de impotencia por no poder hacer nada para hacerle ver lo que me duele estar así con él. La bajo al primer piso y ahí está ignorandome de nuevo, sentado en el sofá con su zumo de naranja anti resaca.
-¿Dónde vas? -son las primeras palabras que me dirge en estas semanas-
-Lo más lejos de ti posible -le digo con lágrimas en los ojos-
-No sé por qué, no te estoy molestando -dice con indiferencia-
-Estoy harta, Daniel. ¿No lo entiendes? Harta -Alzo la voz mientras comienzo a llorar de nuevo-
-¿Harta de que? -alza él también la voz- ¿De ponerme los cuernos? -le miro sin entender nada ¿yo? ¡pero si es él el que nunca está en casa!- Sí, no me mires así que ya sé que tengo unos cuernos que no entro ni por la puerta
-Aquí la única que tiene unos cuernos gigantes soy yo, que llegas a las tantas a casa, borracho y soy yo la que te pone los cuernos, ¿no?
-Me voy a las tantas para poder dejarte la casa sola y te tires a quien te da la gana. Así no molesto. Y encima de cornudo soy un gilipollas. Que me han contado que estás embarazada y del tío al que te estás tirando.
-El niño es tuyo, imbécil. Estoy embarazada de 6 semanas. De cuando aún te importaba aunque fuera un poquito. Y nunca se me pasaría por la cabeza ponerte los cuernos. Así que ahí te quedas con tu chalet y más solo que la una, porque yo me voy.
-¡Pero que yo no te he puesto los cuernos! ¡Que empecé a llegar tarde cuando me enteré que tú me los ponías a mí!
-Y en vez de preguntarme decides aislarme, ¿no? Pero bueno, que me parece muy bien, es tu vida y no pinto nada en ella así que desaparezco y punto
-Anna, no.. -suaviza el tono- por favor vamos a aclarar esto
-Cuando yo lo he intentado me has tratado fatal. No hay más oportunidades. Y por el bebé no te preocupes, sé cuidarme yo sola, lo llevo haciendo ya un tiempo.
-Anna, no, por favor, vamos a hablarlo.
-Ya no quiero hablar contigo. No va a ser todo cuando tú quieras, Dani.
-Anna no puedes decirme que estás embarazada de mi y largarte. ¿Por qué no me lo has dicho antes?
-¿Cuando? !Si cada vez que intentaba hablar contigo cogías y te ibas o me ignorabas! Las he pasado muy putas por tu culpa ¿sabes? Las noches llorando hasta el día siguiente las he pasado yo sola. Las miles de llamadas que te he dejado y has pasado de mí como de la mierda. Las ecografías de tu hijo te las has perdido, por gilipollas ¿y ahora pretendes que te perdone y haga como si nada? Estoy hasta las narices, no aguanto más.
-No pretendo que hagas como si nada, vuelve a tu casa si quieres, solo quiero que me perdones, aunque te cueste, ese bebé necesita un padre...
-No a uno como tú -le miro fijamente a los ojos llena de odio-
-----------------------------------------------------------------
Veintisiete días sin ti... Con sus veintisiete largas noches, noches llenas de lágrimas y ruegos al cielo por verte aparecer de nuevo por mi puerta y que me abraces, rogando que me digas que me amas al oído como solías hacerlo antes de marcharte.. Sigo esperando después de casi un mes tu vuelta, sigo esperando otro beso de tu boca, otras caricias dadas por tus manos rozando mi piel.. Pequeña, pienso seguir aquí esperándote, día tras otro.. Para que me busques, como yo busco tu cariño en medio de la noche.. Como yo busco con la mirada al salir de casa aquel lugar donde siempre me esperabas.. Donde te conocí.. Donde te dí los dos primeros besos tan esperados entre nosotros. A lo mejor era el destino, o una simple piedra, simplemente no me gustaría pensar que eres una más, porque para mi has sido única, y lo seguirás siendo hasta que te vayas de mi vida, porque el día que tú te vayas, yo moriré.. Me iré contigo. Tú me has dado la vida y a la vez me la has quitado.. Me enseñaste a vivir y me quitaste la capacidad de amar a otra.


Antes de jodernos fuimos felices, recuerdalo siempre cuando me olvides...

sábado, 9 de noviembre de 2013

Un loco que se atrevió a quererte.


La recordaba con la espalda llena de lunares y su melena rubia tostada por el sol, esa misma que nunca recogía. Odiaba tener que llevarla recogida. Tenía una forma adorable de sonreír cada vez que me saludaba por las mañanas. Una forma adorable de mirarme cuando nos despedíamos por las noches. Sus brazos parecían tan frágiles que daban la sensación de poder romperse en cualquier momento. Esos gestos suyos que incitaban a levantarla en el aire agarrándola por la cadera y darle mil y una vueltas. Su nariz era pequeña y redonda, como la de un bebé. Siempre que intentaba ponerse seria, le entraba la risa; luego se quedaba inmóvil, mirando al horizonte, o mirándome a mí, con esos ojos color cielo de los que más de uno se había enamorado, incluido yo. No era demasiado alta; tenía que ponerse de puntillas para darme un beso. Su voz era dulce y seria al mismo tiempo. Cuando hablaba, sentía que sólo lo hacía para mí, que éramos las únicas personas en el universo. No soportaba que intentasen protegerla, algo que yo hacía a menudo. Era fuerte (psicológicamente hablando), una de las personas más fuertes que he conocido. Siempre decía que no le tenía miedo a nada, aunque los dos sabíamos que eso era mentira. Cuando se enfadaba, me llamaba por mi nombre entero. Le encantaba mi nombre, y a mí me encantaba el suyo. La verdad es que era mejor observarla en silencio que hablarle. Tampoco le gustaba que le ganasen, fuera en lo que fuese. Era discreta y decidida. Pero, ante todo, era ella. Aunque quisiera haber encontrado otra igual, o quizás parecida, no la habría encontrado.

Me dio la mano: estaba fría, como de costumbre. Con la otra sujetaba un cigarrillo que acababa de encender. A mí me repugnaba aquel olor, pero hubiera soportado lo que fuese con tal de estar a su lado.
Intenté mirarla a los ojos, no sabía por qué, quizás para buscar algo. Después me di cuenta de que lo que buscaba probablemente se hubiese ido hacía ya tiempo. De todas formas, con todo aquel maquillaje y su mirada clavada en el horizonte, no habría conseguido encontrar nada, por mucho que aún siguiese allí.
Siempre me había preguntado por qué se maquillaba tanto, con lo guapa que era al natural.Y entonces giró la cabeza y me sonrió, mientras el humo se escapaba de sus labios rojos: -¿Por qué has decidido venir aquí?
-Tan simple y sencillo como que me necesitas y yo te necesito a ti.
-Lo de que te necesito es cierto, estoy mal y no sabía a quien recurrir. Lo que me sorprende es que hayas venido después de todo.
-Sí, a mí también me sorprende pero no puedo hacer nada. Es como si me sintiera obligado a hacerlo. Quiero protegerte aunque no te guste.
Se ríe levemente y da otra calada:- Siempre tan protector. Sé cuidarme sola.
-Si supieras no estarías destrozada ahora mismo -la agarro de la cara para que me mire- Deja ya de hacerte la fuerte ¿quieres? Eres humana y como tal tienes de derecho a estar triste y pedir ayuda
-No quiero molestar a nadie con mis mierdas.
-Si a alguien le importas realmente como es mi caso créeme que nunca le molestarás. Porque le encanta escucharte hablar y le encanta que cuentes con él para desahogarte, porque aunque sean solo unos minutos estás a su lado y has pensado en él.
-Y ese él eres tú, ¿no? -asiento algo avergonzado- Pero debe joder y mucho que te llamen para contarte que el novio de la chica de la que estás enamorado se acaba de estrellar con el coche y esta muerto -su voz se endurece y se la llenan los ojos de lágrimas-
-Jode, claro que jode. Pero jode más ver que la chica de la que estás enamorado está hecha una mierda y que no para de echarse las culpas por algo que ni ella misma podría haber evitado.
-Si que lo podría haber evitado, Daniel. Si no hubiéramos discutido así él no se hubiera largado y ahora estaría vivo.
-¡Deja de culparte, joder! No tienes la culpa, ¿vale? No la tienes, pasó y ahora lo único que tienes que hacer es recordarle en vuestros buenos momentos
-Eso es lo que queda ahora, un puto recuerdo y los recuerdos no te abrazan, ni te hacen sonreir, ni te animan, ni te besan. Son solo recuerdos que a la larga serán olvidados.
-Son olvidados porque tu quieres que se olviden. -suspiro- Sé que no es el mejor ejemplo pero yo te sigo recordando a mi lado, en mi cama y cada mañana que me despierto recuerdo como te removias entre mis sabanas. Y sé que no se puede vivir del recuerdo pero yo lo seguiré haciendo hasta que aparezca alguien que logre que me sienta como me sentía contigo o mucho más. Algo casi imposible. -por un momento se queda inmovil, mirandome, despúes vuelve la vista hacia el frente.-
-Quería una vida con él y ahora solo me queda imaginarme esa vida junto a él. Y cuando quiera rehacer mi vida no voy a poder porque no va a ser esa persona con la que quiera pasar mi vida y no quiero engañar a nadie.
-Claro que puedes construir una nueva vida junto a otra persona, Anna. A tu novio le llevarás siempre contigo. Pero tú vales mucho y tienes que construir  la vida que has soñado, no con él pero sí con otra persona que pueda darte algo parecido a lo que habías soñado con tu novio y posiblemente te acabes volviendo a enamorar aunque no le hayas olvidado
-¿Y crees que la otra persona va a querer compartir su vida conmigo sabiendo eso?
-No me he puesto en la situación, pero si me pasara a mi me pondría en tu lugar y seguramente te comprendería
-Comparte tu vida conmigo. -me quedo inmovil durante unos segundos. Abro la boca para decir algo pero la vuelvo a cerrar.-
-Anna... -suspiro- ninguno de los dos está preparado para eso. Me alegra saber que piensas en mi para rehacer tu vida. Pero no estamos preparados.
-¿Ves? Eso es lo que va a pasar, me quedaré más sola que la una. Sin nadie con quien despertarme, sin nadie con quien reir, con quien ser feliz... ¿Que te crees? ¿Que yo no me acuerdo de lo bien que me lo pasaba contigo? Pues claro que lo hago, cada jodida mañana. Que con mi novio he sido enormemente feliz, sí. Pero que lo que viví contigo fue increible y si no estuviera segura no te habría pedido que compartieras tu vida conmigo. Porque sé que tu me comprendes como nadie me ha comprendido jamás, eres el único que lo sabe todo de mi, sabes que tengo más defectos que virtudes y aun así me sigues diciendo que soy perfecta. Que me tratas como a una princesa aunque en realidad sea una bruja que manipula a todos a su antojo. Y puede que tú no lo veas así y veas en mí el ser más maravilloso de esta tierra. Pero para mí no lo soy y quiero compartir mi vida contigo porque sé que siempre vas a estar ahí, te han faltado minutos para venir en cuanto te lo he dicho, porque sé que me vas a apoyar en todo lo que me acaba de pasar y porque a tu lado me siento más segura que en ningún otro sitio.

Todos mis puntos son débiles si eres tú quién los toca.

El primer día del resto de mi vida.


1 de Enero de 2013. Londres. 
Videocámara en mano para no perdernos ni un solo detalle de nuestro primer viaje como casados. Me coloco en la ventanilla con la cámara encendida para grabar las nubes en un tono rosa puesto que esta anocheciendo.
-Mira, Dani, es precioso -dejo de enfocar a las nubes para enfocarle a él y empieza a hacer bobadas y sus cara raras que hacen que estalle en mil carcajadas. Me quita la cámara y me enfoca a mí mientras me río-
-Me encanta cuando te ries -sonríe ampliamente y me da un beso en la mejilla y después me la muerde levemente.-
Tras una hora y poco de viaje, bajamos del avión y vuelvo a encender la cámara, no me quiero perder ni un solo detalle. Dani me agarra por detrás y empezamos a andar hacia el autobus tipico londinense. Sin dejar de reir y de darnos mimos. Enseñamos nuestros anillos a la camara.
-Por fin eres mia para siempre, señorita Martínez. -se ríe y me llena la mejilla de besos. Nos sentamos en uno de los asientos del segundo piso del bus y recorremos Londres hasta llegar a nuestro hotel.-
-Te quiero, te quiero, te quiero. -me río y le beso en la mejilla dejandole la marca de mi pintalabios. Le sigo besando por la comisura izquierda hasta llegar a sus labios y ahí me entretengo más tiempo. Dani coge la cámara y la apaga.-
-Shhh.. que se calienta usted y no quiero hacer un vídeo porno -se ríe y me muerde el labio al separarse. Frunzo el ceño poniéndole cara de pena y se ríe volviendo a besarme-

Llegamos al hotel, dejamos las maletas. Vuelvo a coger la cámara y hago una panorámica de toda la habitación y las vistas. Es prácticamente de noche por lo que ya no nos da tiempo a ver mucho más. Decidimos quedarnos en la habitación para ducharnos y descansar del viaje.
-Señorita Martínez ¿la apetece un baño? -me abraza por detrás y cuela las manos en mi camiseta mordiéndome la oreja. Automáticamente se me eriza la piel-
-Por supuesto que quiero, señor Martínez -me giro entre sus brazos y me subo a su cintura mientras le beso dejando que me lleve hasta el baño donde ya tiene la bañera lista para meternos. Nos vamos desnudando mutuamente y nos metemos. Dani se apoya en la bañera y yo apoyo mi espalda en su pecho-
-Gracias por aguantarme estos tres años, mi niña -me rodea la cintura con sus brazos y me besa despacio-
-Gracias a ti por dejarme aguantarte, bobo -rodeo para quedar a horcajadas encima suya y enredo mis dedos en su pelo sin dejar de besarle- gracias por la boda más perfecta del mundo- y poco a poco el ambiente se va calentando y empezamos a hacer el amor-
-Hummm... el primero de recién casados, espero que haya muchos más -sonríe ampliamente abrazándome contra él-
-Por supuesto que habrá más -me río en su cuello y después de un rato salimos y nos vamos a la cama disfrutando el uno del otro de nuestra primera noche como casados.-

-Buenos días, Annita -dice con la cámara en la mano y grabando mi cara de zombie después de haber dormido 3 escasas horas.-
-Buenos días lo serán para ti... -digo medio dormida y me tapo con la sábana para que no me grabe- apaga eso...
Me vuelve a desarropar y se tumba a mi lado riendo y burlándose de mi:- Eres una quejica -me abraza contra él aun con la cámara encendida y me da muchos besos- No ha resistido a nuestra primera noche de casados, la he dejado K.O. -habla a la cámara-
-¡Pero serás mentiroso! -me levanto de su pecho- ¡He aguantado perfectamente!
Y así entre risas, vídeos, cosquillas, peleas con almohadas y el desayuno más rico que he probado desde que tengo uso de razón comienza mi vida.Mi 2013, al lado de una persona maravillosa. No es como yo la soñaba cuando era pequeña, quería una boda por todo lo alto con una carroza de princesa y caballos blancos como Cenicienta. Pero lo único que me ha hecho falta para ser feliz de verdad es Dani, ese "individuo" por llamarlo de alguna forma que consiguió cambiar mi vida perfectamente organizada dándola un giro de 360º. Parece que todo el mundo estaba de acuerdo en que teníamos que acabar juntos y los únicos que no lo veíamos eramos nosotros mismos, pero es que ¿dónde iba yo con un tío que era totalmente diferente a mi? y al final, miradme, después de tres años a su lado me he dado cuenta de que se puede ser feliz sin tenerlo todo calculado y planificado, muchísimo más feliz. Y al final, tampoco se ha salido tanto de mis expectativas de vida perfecta, casada, boda realmente increíble, no tan adornada como lo imaginaba de pequeña, pero oye, menos da una piedra, una luna de miel imposible de mejorar y toda una vida junto al hombre que más me ha hecho sentir, porque sabe como guiarme, como sacar lo mejor de mi e intentar guardar mi mal genio, como sorprenderme...No recuerdo la primera vez que le vi. Lo intento, intento saber donde estaba sentado, con quien o que ropa llevaba puesta pero no soy capaz. La segunda, se que estaba ahí, pero no me fije en él. Ni la tercera, ni la cuarte, ni la quinta.... A decir verdad, no sé cuando decidí que lo quería para mi. No sé cuando entendí que él no es guapo, no es guapísimo, no, él es precioso. No sé cuando vi el verdadero color de sus ojos, que no son ni marrones ni verdes sino una mezcla perfecta. No sé cuando escuché su voz y me colgué de ella. No sé cuando descubrí su risa y sus dulces movimientos. No sé cuando deseé que quería pasar mis dedos entre su barba. No sé cuando supe que quería hacer de él mi dios y de su ropa mi bandera. No sé cuando quise llevar sus camisetas ni escuchar su música. No sé nada. No sé como hacer todo esto real. Pero sé que lo voy a hacer.

Por último quiero que sepas que sepas que "aquí estaré esperando mientras viva". Con todo el amor que te pude dar, la pequeña de las dudas infinitas.

domingo, 20 de octubre de 2013

Vámonos, tú y yo contra el mundo


Aunque ahora somos como extraños, yo siempre te recordaré con el corazón caliente. Porque fueron pocos los momentos que compartimos pero muchos los sentimientos. Y eso que dicen de que el primer amor nunca se olvida, supongo que será cierto. Siempre llevaré tu recuerdo grabado en mi piel, y antes me quemaba, pero ahora solo es algo bonito que me recuerda a ti. Tu nombre ya no me trae el dolor ni las noches sola a oscuras, ahora solo me trae buenas tardes de invierno.
Yo siempre guardaré tus mentiras más elaboradas y tu siempre tendrás entre el olvido y la razón mis secretos más profundos. Y detrás de todo eso, quitando las falsísimas esperanzas de que algún día volveremos a encontrarnos con la misma mirada inocente, siempre nos quedará el saber que lo nuestro por un límite de tiempo incierto fue real. Supongo que puedo vivir sin ti ¿pero a qué precio?
3 de Abril de 2010. Madrid. Calle Alcalá 518.
No sé muy bien qué hago aquí. Me di la hostia en mi primer programa como única presentadora y aquí estoy de nuevo, enfrentándome a un nuevo proyecto televisivo. Anna, si es que no aprendes, tú, en un principio ibas para la radio o algún periódico. ¿qué haces otra vez intentando que este proyecto sí te salga bien y al fin triunfar? Sabes de sobra que tú no vales para eso. Ni para triunfar en el trabajo, ni en nada. Sólo hay que ver como acabó tú última relación. Pero bueno, ya estás aquí así que no te queda otra. ¡Valor! y reza por que salga bien.  Doy la última calada a mi cigarro para relajarme antes de entrar.
-Sabes que odio que fumes -me susurra una voz demasiado familiar tras de mí. Me giro bruscamente, agitada por el susto y me topo con una sonrisa muy conocida para mí-
-¿Qu.ue hac.es aqu.í? -no consigo subir la mirada para encontrarme con sus ojos. Creía que estaba preparada para eso pero que va. A parte, mi voz temblorosa tampoco es que sea muy segura.-
-Vamos, ¿no te lo ha dicho Flo? Vamos a trabajar juntos ¡otra vez! -Vaya, parece realmente contento. Sin embargo yo ¿por qué no lo estoy? Debería a estarlo, voy a poder ver al chico que quiero a diario-
-N.no, no me ha comentado nada. -sigo sin dejar de mirar mis manos entrelazadas.-
-Anna, tengo cara, no muerdo -me sujeta la barbilla con sus dedos para hacer que le mire. Sus manos frías, como las echaba de menos, aunque esta vez las noto un poco menos porque también es frio lo que corre por mis venas en este momento. Me armo de valor y consigo mirarle a los ojos pero no aguanto mucho. Cuatro segundos más o menos. Le quiero. Le sigo queriendo a pesar de que ha pasado un año. En cambio él está como si nada. -
-Y.yo paso ya, no quiero hacer esperar a Flo... -digo en un murmuro y entro lo más rápido que puedo a la redacción-
Allí me espera Flo que me da la bienvenida y me enseña todas las instalaciones. Pocos minutos después se nos une Dani y él y Flo comienzan con sus bromas. Vaya, parecen amigos de toda la vida. No puedo evitar soltar alguna risita con alguna de sus tonterías aunque mi estado de animo no sea el mejor del mundo. De las miles de personas que hay ¿por qué Dani? Ahora más que nunca me tengo que centrar en olvidarle y dejar de verle como mi ex pareja, somos compañeros de trabajo y quien sabe si con el tiempo amigos. Pero nada más. Somos completamente incompatibles.
La reunión termina despues de una hora y poco más. He conocido a muchos compañeros nuevos, todos son maravillosos y congeniamos genial. Cada vez tengo más esperanzas de que este proyecto va a salir adelante. Cuando me quiero dar cuenta son ya las 18:15 de la tarde, como pasa el tiempo cuando te lo pasas bien, se me había olvidado esa sensación. Deciden ir a tomar algo a un bar de aquí cerca para seguir conociendonos. Acepto, aunque estoy algo cansada por el viaje que he hecho desde Barcelona. Voy a lo que será mi camerino a recoger mi chaqueta, más feliz que cuando llegué aquí, en todo el día no he pensado en Dani como en mi ex pareja, sino como un compañero de trabajo y me he centrado en conocer a más gente. Me pongo la chaqueta y me giro para reunirme con los demás pero un cuerpo me frena, alzo la mirada y por primera vez en mucho tiempo consigo aguantarsela.
-¿Qué haces aquí, Dani? ¿No vienes con nosotros? -intento parecer tranquila-
-Sí, pero antes tenemos que hablar ¿no crees? -me sonríe con esa sonrisa que me desarma completamente. Trago saliva y parpadeo varias veces.-
-N.no sé de qué -Vamos, Anna, que lo estas haciendo muy bien, aguanta-
-Vamos, me vas a decir que has olvidado lo que pasó entre nosotros hace un año -se ríe levemente y me rodea el cuerpo con sus brazos-
-D.dani... Estoy intentando olvidarlo, así que por favor, no me lo recuerdes -intento quitarme de sus brazos-
-¿Aún me quieres? -mis esfuerzos son inútiles, en lugar de quitarle lo único que consigo es que me pegue más a él.-
-Sí, aún te quiero, pero necesito olvidarte cuanto antes. Sueltame y vamonos. -me rodea con un brazo y con el otro me acaricia la mejilla- ¿Por qué haces esto Dani?
-Porque yo tampoco te he podido olvidar, Annita. Creía que sí, pero cuando me enteré que ibamos a trabajar juntos de nuevo empecé a recordarte y cuando te he visto hoy, tan guapa... tan sonriente... Te sigo queriendo Anna... -pega su frente a la mía y me muerdo el labio conteniendo las ganas enormes de besarle. Me quita el labio inferior de mis dientes y se acerca para morderlo él-
-Dani... no, no me hagas esto ahora. Te estoy olvidando por favor...
-No lo hagas, no me olvides. -une sus labios con los mios y me dejo llevar por unos segundos. Necesitaba demasiado ese beso-
-Dani, es que me manejas completamente -digo cuando nos seaparamos y pongo las manos en su pecho.- No quiero que me vuelvas a hacer daño... -se me llenan los ojos de lágrimas y me las quita antes de que salgan-
-Te juro que pondré todo de mi parte para que salga bien de verdad, se acabaron las fiestas hasta las tantas de la noche y despertarme de mal humor por la resaca, y las mentiras. Por favor... -me mira a los ojos esperando una respuesta, la verdad es que parece muy sincero.-
-Poco a poco y te miraré con lupa. Necesito volver a confiar en ti y creeeme que no eres trigo limpio, Daniel. Pero te necesito, y por lo que veo tú me necesitas a mí -me río levemente y ahora soy yo la que le muerde el labio para después terminar con un tierno beso-


Ella quería borrar su pasado. Él le pintó un camino hacia su futuro

domingo, 6 de octubre de 2013

"París is always a good idea."


Hay un momento indefinido en el que uno empieza a enamorarse. En que los latidos ganan fuerza y consistencia, tu cabeza tiene un rumbo fijo y una imagen definida. Entonces es cuando empiezas a perder los nervios por un mínimo roce de su cuerpo. Un momento en el que pierdes el sentido, la cordura y varios kilos de oxígeno en suspiros por la contracción de sus pupilas. Momento en el que asumes que la obsesión es un riesgo que hay que correr, un efecto secundario inevitable cuando empiezas a respirar por sus palabras. Ahí es cuando te tienes que dar por perdido, por incurable. Porque el sentido de tus latidos cambia. Ellos dejan de luchar por tu vida. Empiezan a luchar por la suya.
---------------------------------------------------------------------------------------
-Annita. -me pongo de rodillas en la cama y la abrazo por detrás. Ella está de pie- Deja lo que estés haciendo.
-Dani -sonríe y coloca sus manos encima de las mías- no puedo dentro de nada me toca ir a El Hormiguero y no puedo llegar tarde.
-Es sólo un segundo, de verdad. -La dejo un beso en el hombro y apoyo ahí mi barbilla y la empiezo a susurrar- Prosigamos. Deja lo que estés haciendo, no pienses en nada, deja tu mente en blanco. ¿sí? -ella se limita a asentir- bien, ahora visualiza el lugar en el que te gustaría estar en este momento y teletransportarte a él. Sin necesidad de coches, aviones, trenes... Acorta los kilómetros hasta el punto de creer que estás en ese determinado sitio en ese determinado momento. No escuches lo que hay a tu alrededor, como mucho recuerda alguna de esas canciones que dices que son como "banda sonora para la vida". ¿Lo tienes? -vuelve a asentir sonriente- Vale, pues ahora haz que suene en tu cabeza. Piensa en todo lo que puedes hacer en ese lugar, dibuja edificios, recrea sonidos, inventa los olores, crea una atmósfera. Imaginatelo. Regálate este instante que tanto te gustaría estar viviendo. "Haz las maletas" y vete lejos con tu mente. Lejos de todo, de tus preocupaciones, de tu trabajo, de tus pensamientos, de tus agobios, de tu vida. Relájate. Toma aire. Huye a donde las circunstancias no te dejan estar en este preciso momento, haz lo que no puedes hacer, rompe las reglas espacio-tiempo y sé feliz momentáneamente. Dale unas vacaciones a tu cuerpo de la mejor manera que puedas, no importa cuál sea el lugar, solo importa el hecho de que te sientes bien y que, algún día, esa imagen dejará de ser una ilusión y será realidad. Lo prometo.
-Llévame a París, Dani. 
No puedo evitar reirme y la dejo un beso en el cuello:- ¿Ves? Estás más relajada -me separo lentamente-
-Te lo digo en serio -se gira y me rodea el cuello con sus manos y juega con mi pelo- Llevame, hoy, mañana, pasado... Me da igual pero llevame -me llena la cara de besos-
-Anna, Anna, Anna -intento escaparme de sus labios- hay que buscar los días perfectos y cuadrarlos en nuestras respectivas vidas...
-¿Entonces para qué me has hecho lo que me acabas de hacer? -me mira con cara de pena-
-Era para que te relajases. Es más, te voy a llevar, lo he prometido pero no sé cuando. A parte, hay más sitios guais a parte de París, está sobrevalorado.
-Pero era el sitio que había pensado... Mira, imaginatelo -se muerde el labio inferior ilusionada- Tu y yo por las calles de París, mojadas porque ha habido tormenta. Estamos sin paraguas así que nos refugiamos en un café francés de estos que siempre salen en las películas y pedimos crepes con Nutella -se relame y no puedo evitar soltar una carcajada.- damos un paseo por el barrio de Montmartre, visitamos todos los sitios dónde se rodó Amelie, hacemos el juego  de las flechas hasta la estatua humana apuntando con su dedo hacia el Sagrado Corazón. Vamos hasta el Mouline Rouge , sin preocuparnos del tiempo, sin relojes, sé que esa también es una de tus películas favoritas. Después, si quieres, podemos ir a la cima de Montmartre, a los jardines, y ver desde allí toda París, tiene que ser aquí, porque tienes miedo a las alturas y eres incapaz de subir a la parte más alta de la Torre Eiffel.
-¡Oye! Sin ofender eh? -la doy suavemente en el culo y se ríe- Vamos sigue convenciendome.
- Más tarde, a lo mejor te apetece pasear a orillas del río Sena, hasta Notre Dame, y luego podemos visitar la ópera Garnier.. No sé muy bien por qué me gusta ese sitio. Quizá después te apetezca ir al Arco del triunfo, recorrernos todos los Campos Elíseos, como ves todo los años en la última etapa del Tour de Francia, hasta la plaza de la Concordia. La siguiente parada sería la Torre Eiffel, visita obligada. Quién sabe, puede que esté el tiovivo de las películas, ese que me encanta. Cuando caiga la noche, podemos seguir con el paseo, sé que amas las ciudades por la noche, cenaríamos en cualquier restaurante italiano, y si quieres, podemos empezar por el postre, sería cumplir uno de tus sueños. Podríamos seguir nuestro camino en la París nocturna, como en "Midnight in Paris".
-Joder, estás pesadita con esa película -la siento en mis piernas y la rodeo con mis brazos-
-Dejame, ¿vale? -se ríe y me sigue contando- Quizá el barrio Latino sea un buen lugar para pasear por la noche. Para acabar el día, podríamos ir a un apartamento, nuestro apartamento, con una terraza con vistas a toda París y desde dónde se vea la Torre Eiffel a lo lejos, ver una película antigua, Casablanca por ejemplo, y, llegados a este punto, ir a dónde nos lleve la noche.
-Uhmmm... esa parte ya me gusta más -digo sensualmente susurrandola en el oido-
-Sí y me la voy a saltar. -se ríe y continua- Incluso, haría el esfuerzo de pasar un día en Disney Land, al fin y al cabo, sólo quiero ir a París, sin horarios que seguir, ni cosas que cumplir. Saboreando el momento. Disfrutando cada instante. Contigo. Sólo contigo. París, tú y yo. ¿Te apetece? Puede ser un buen plan para mañana.
-Para mañana no sé pero quizá para el finde suena de lujo -acorto la poca distancia que nos queda y la beso con delicadeza.- 

Que si de precios hablamos, a la felicidad le pongo el infinito.

sábado, 5 de octubre de 2013

Tanta gente y la distancia nos eligió a nosotros.


Hace año y medio que no sabía de ti. Hace año y medio que el destino decidió que nuestros caminos tenían que separarse, fue el tiempo el que nos llevó a distanciarnos, el tiempo y los problemas fueron los que llevaron nuestra relación de "todo; a nada." Fue obra del destino encontrarnos de nuevo, fue obra incierta el volver a tenerte cerca. Pero ¿cómo culpar a la vida que te pone en mi camino?.
Y aquí estoy, armario abierto de par en par pensando en qué ponerme para volver a verte, necesito estar a la altura de tus expectativas y recordarte que sí puedes enamorarte de mi. Que veas que aunque no te haya visto desde hace un año y medio sigo poniéndome guapa para ti y para ver tu reacción. Aún recuerdo las últimas veces que nos vimos, algunos días de Octubre, otros tantos en Noviembre y por fin aquella noche contigo en Diciembre. No sé por qué te dije que fue un error lo que pasó entre nosotros de haber llevado lo nuestro a algo que no tenía que pasar. Bueno, en realidad sí, ahora estoy pagando las consecuencias, parezco tremendamente idiota aquí parada decidiendo que ponerme para verte. También recuerdo cuando me preguntaste "¿Lo amas?" y yo, no muy segura de mi misma te contesté "Sí, lo amo." Y en vez de cabrearte, me sonreiste, me hiciste una caricia en la mejilla y me contestaste "yo lo que quiero es que seas feliz." Pero me he dado cuenta de que yo necesito a alguien que me abrace cuando tenga frío, cuando esté enferma o simplemente porque le apetezca. Que me llame para darme los buenos días y sus buenas noches, alguien que sienta que se le cae el mundo cuando discutimos, que agote conmigo su dulzura, que sea capaz de sacar sonrisas de mis lágrimas y que me haga reir hasta llorar. Alguien que me transforme de la mujer más histérica, celosa y pesada del mundo entero, e igualmente me quiera así. Alguien que me diga 'te echo de menos' cada vez que lo sienta, que sea detallista conmigo, que me agarre la mano. Alguien que me diga que estoy guapa y que se muere de ganas por estar conmigo, que me diga que doy los besos y abrazos que más le gustan y que me necesita y ese alguien eres tú.

Vaqueros ajustados, una camisa de cuadros tuya que te robé aquel día sin que te dieras cuenta, me queda un poco grande así que la meto por dentro de los vaquero y listo. Botines marrones, aquellos que siempre dices que me sientan genial, mi abrigo y mi bufanda.

Llego la última de todos los invitados que han venido a verle a tu espectáculo en Barcelona pero lo bueno se hace esperar, ¿no? Saludo a algunos de los que han venido, Latre, JuanG, David, Monica, Meri, Nacho....
-Bueno y ¿dónde está Dani? -le pregunto a Nacho-
-Debe estar en el camerino preparándose. Le hacía mucha ilusión que vinieras a verle, no ha parado de preguntar a Meri que si era verdad que venías -me guiña el ojo sonriendo y me da un codazo flojito-
-Mira que eres bobo -me río- lo dice porque llevamos mucho tiempo sin vernos, nada más.
-Por lo que sea, pero está que se sube por las paredes
-Bueno, pues voy a verle a ver si se tranquiliza -me río. Aunque creo que estoy más nerviosa yo que él. Llego a la puerta de su camerino y respiro hondo, preparando para volver a verle y toco la puerta-
-¡Pasa Simon! -dice desde dentro-
Abro la puerta y entro: -¿Cómo sabías que era yo?
-Reconocería esos tacones en cualquier sitio -sonríe ampliamente viniendo hacia mi y me abraza fuerte elevándome un poco del suelo y llenándome la mejilla de besos
-Ay, Dani ya, ya, que me asfixias -en realidad no, no pares nunca. Pero muy a mi pesar me vuelve a dejar en el suelo y deja de abrazarme-
-Me alegra un montón que estés aquí, de verdad. Muchas gracias por venir -me guiña el ojo y me acaricia la cara. Vale, Anna, muérete ya.-
-D. de nada -le sonrío como una idiota y dejo mi abrigo en una silla que hay en el camerino-
-¡Oye, Esa camisa me suena! ¡Serás ladrona! -se acerca a mí y me empieza a hacer cosquillas, como las echaba de menos, no había día que no me diera una dosis de risa-
-¡AYYYYYY DANI PARA, PARA JOPE! ¡QUE LA HE TRAÍDO PARA DEVOLVÉRTELA! -me remuevo entre sus brazos sin dejar de reír y gritar-
-Uhmmm.. pues venga, quítatela -dice susurrando en mi oído Anna, cariño mío ¿como se respiraba?-
-S.si me dej.ases pues te la daría... -digo con un hilo de voz. Se ríe al oír mi vocecita y se separa poco a poco. Me voy desabrochando la camisa sensualmente, yo también se jugar a este juego. No me quita el ojo de encima y poco a poco me la quito del todo quedándome en una camiseta negra de manga larga-
Veo como poco a poco se acerca a mí sonriendo de lado y me agarra de la cintura pegándome a él:- Te quiero. -sube una mano de mi cintura a mi mejilla y me la acaricia con la yema de los dedos. No soy capaz de mantenerle la mirada por lo que agacho la cabeza, en seguida me la vuelve a subir- Te quiero -repite de nuevo y roza mis labios con los suyos fundiendonos en un intenso y deseado beso.-

Y así fue el principio de la noche,despues, en mi piso, yo entre tus brazos, escuchando el latido de tu corazón cada vez más. Tus manos aferradas a mi cintura y las mías a tu espalda.
-¿Sabes lo que estas escuchando?
-¿Hablas de tu corazón?.
Y tú con voz dulce me dijiste que sí, que eso que estaba esuchando se llamaba felcidad. No pude conterme más las lágrimas y te volví a abrazar, no quería que el espacio se entrometira entre nosotros, entre tu cuerpo y el mío, quería seguir en pausa, en ese momento me resultó eterno. Pero muy a mi pesar me separé, dejando que la gravedad se entrometiera entre nosotros. Te miré fijamente  y con palabras saliendo del corazón te dije que no quería volver a perderte. Me dijiste que esta magia que existe entre ambos siempre permanecería, que siempre sería tu más bonita casualidad y me diste un beso en la frente. Y así pasó otra noche inolvidable. Sin darle punto y final a nuestra historia, dejandola en pausa, entre puntos suspensivos...

Lo que bien empieza, no acaba.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Me cabreas y luego me enamoras.


Odio ilusionarme rápido, odio querer fácil a las personas. Porque cuando me hacen daño, mi coraje es doble porque se muy bien que la culpa es mía.

-Me arrepiento, me siento como una tonta al ver que todo ha sido un juego, tu puto juego. Enhorabuena has ganado, he ido detrás de ti, me has ilusionado para luego darme puerta e irte con otra, pero ¿sabes que es lo que mas me jode de todo esto? Que nunca te has sentido como yo, nunca has pensado hasta comerte la cabeza, nunca has estado triste, nunca has pasado días y días amargado y sin parar de recordar todo lo vivido. Nunca has pensando que darías lo que que fuera por un puto abrazo, todo eso me lo como yo, me canso de llorar, de darlo todo para no recibir ni la mitad, de soñar cosas que no se van a cumplir y que solo sirven para ilusionarme una vez más. -le digo enrabietada y soltando todo el enfado y el rencor que llevo dentro ahora mismo-
- Creo que ella me hará feliz. Y te agradezco que aun formes parte de mi vida después de todo lo nuestro.
-Pff... Ya lo que me faltaba. Se acabó. Daniel.
-¿Qué? No te entiendo.
-¿Eres tonto o que te pasa?. Que se acabó, ¿entiendes? Que no puedo con esto. He intentado convencerme de que no te quiero pero no puedo. Es que ni yo misma me lo creo. No voy a decirte que seas feliz con ella porque me gustaría que lo fueses conmigo. Pero da igual, no me hagas caso.
-A ver, Anna, tampoco quiero que sufras por mí. -resopla supongo que buscando las palabras exactas para sonar lo más convencible posible- Nunca he sido de relaciones, ¿vale? Y puede que sea un cabrón, pero no me gusta estar siempre con alguien. Cuando me canso me apetece cambiar.
-Y te la suda si la gente sufre por tu culpa, por si de verdad ha sentido muchísimo contigo, ¿no? Así no vas  a conseguir nada de nadie que lo sepas. Al final todas las tías del mundo se cansarán de ti y te vas a quedar más solo que la una. Y una tía de tantas a las que te tiras dará un cambio radical a tu vida. Intentarás luchar contra ello, la dejarás y luego te darás cuenta de que no podrás vivir sin ella y cuando quieras volver a su lado ella habrá encontrado a alguien que sí quiere estar con ella para siempre. Y te voy a decir más, ojalá que esa chica sea yo, para que notes todo lo que estoy sufriendo yo ahora.
--------------------------------------------------------------------------------
Y qué razón tenía. "No la valores, hazla sufrir, olvida sus sentimientos, jodela. Al final el que acabara solo serás tu, ella no." Y mira que lo he intentado ¿eh? mira que ha habido chicas después, pero todas me han parecido un ensayo después de estar con ella. ¿Por qué me tuve que engachar a ella con tanta fuerza? ¡Nunca antes me había pasado eso! Yo era feliz estando cada mes o dos con una persona. ¿Será porque me lo dejo claro?. No sé por qué me estoy haciendo preguntas que no sé contestar y que sólo puede contestarmelas ella. ¿Por qué tengo guardado en mi cabeza el olor de su perfume, su sonrisa, el sabor de sus labios, esas caricias que me hacían estallar en mil pedazos? ¿Por qué no paro de recordar todo lo bien que me lo pasé con ella? Nunca lo había hecho con ninguna otra. Se acababa ese mes o dos y a otra cosa, ¿por qué ahora no puede ser así? Estoy enfadado conmigo mismo por dejar que Anna se me quedase guardada en cada rincón de mi cuerpo, de mi casa, de todas partes. Pero por otro lado me paro a pensar y digo: a lo mejor es ella la que me da todo lo que pido y no tengo que estar con ninguna más. Y me arrepiento y vuelvo a lo mismo, a mis principios, a mis 'yo nunca me voy a enamorar de nadie' 'yo nunca querré tanto a alguien como para estar todo el tiempo con ella' '¿quién necesita una sola mujer cuando puedes estar con cientos?'
Y si esos son mis principios y lo que siempre he hecho ¿por qué ahora tengo que cambiarlos? ¿por qué la necesito más que nunca? Y en el hipotético caso de que intentara volver con ella ¿ella querría volver conmigo, con alguien que solo la ha dado disgustos y que ha estado triste por mi culpa? No lo creo sinceramente. Y es muy posible, como ella dijo, que encontraría a alguien que qusiera estar con ella el resto de sus días. ¿Qué me queda? Olvidarla, como sea, centrarme en una única chica a ser posible lo más diferente a ella y estar con ella para siempre porque si la dejo y sigo como antes Anna volverá a mi cabeza y es lo que no quiero. Quiero enamorarme de otra persona que no sea ella, justo lo opuesto. Pero...

Cuanto daría, cuanto daría por volver a saborear esos labios y poder cerrar los ojos para así concentrarme únicamente en su sabor, cuanto daría por recordar y revivir todos esos momentos a tu lado y al hacerlo, olvidar la sensación de echar de menos... Cuanto daría, cuanto daría por volver a sentir el calor de unos brazos ajenos, y poder cerrar los ojos para solo centrarme en la sensación de protección y seguridad, seguridad en mi mismo y en que podría comerme el mundo si empezase por tu boca, cuanto daría por abrazarte y que me abraces, y así olvidar al resto de las cosas...
Cuanto daría, cuanto daría por volver a oír esas dos palabras mágicas, por favor, saliendo desde lo más profundo de la única persona por la que realmente siento lo mismo, de su interior, y poder cerrar los ojos para así concentrarme en la verdadera belleza que tienen las palabras cuando sabemos que realmente son verdaderas, cuanto daría por olvidar así la sensación de la larga espera, que me espera cada día hasta oír tu voz en nuestra llamada nocturna de cada noche...
Cuanto daría simplemente por volver a verte, por decirte lo afortunado que me siento por tenerte, por abrazarte, acariciarte y simplemente, besarte con sabor a para siempre.
Algún día acabarás conmigo.